Las ideologías existen 1

Es muy habitual decir que las ideologías ya no existen, que la izquierda y la derecha son reductos del pasado. Pero, primero, la Historia no debe ser analizada de un modo lineal como parte de un proceso evolutivo. El que haya movimientos políticos que hayan superado esa división —la mayoría en el fondo no lo han conseguido, pues acaban por situarse en el centro, lo que supone estar en un espacio existente entre la izquierda y la derecha, luego ambas existen— no quiere decir que todos lo hayan conseguido, y por tanto existen. Pero es que incluso si alguno lo ha superado realmente es una nueva ideología, normalmente denominada ‘tercera vía’.

Asisto como diputado provincial y como concejal a algunos debates plenarios en donde los representantes de partidos de izquierda se niegan ‘per se’ a la colaboración público-privado. Es un ejemplo de comportamiento ideológico frente al pragmatismo que llevaría a estudiar caso por caso. O la misma propuesta separatista de los nacionalistas catalanes sin advertir de las consecuencias económicas es otra prueba de que las ideologías existen.

Hoy me centraré en un somero análisis de las ideologías que encasillamos a la izquierda del tablero político. La izquierda surgió como una contestación revolucionaria a la reforma burguesa que para la izquierda quedó escasa aunque la aristocracia quedase desplazada del poder. Por eso a la primera corriente a la que hay que aludir es a la ‘izquierda revolucionaria’. Esta línea de pensamiento se opone a la democracia liberal como instrumento de cambio político dentro del sistema capitalista.

La izquierda revolucionaria se subdivide en varias corrientes que podríamos destacar:

  1. Marxismo-Leninismo: defiende la conquista del poder por el proletariado, la extinción de la propiedad privada y la desaparición de las clases sociales. Mediante una fase intermedia de dictadura del proletariado se llegaría a una ‘democracia popular’, pero en la práctica esta fase nunca llega a superarse. En España en esta corriente están: PCE-ml, Frente Popular Galega (FPG), Bloque Andaluz de Izquierdas (BAI)…
  2. Maoísmo: versión del marxismo-leninismo que parte de la idea de que la sociedad está tan corrompida que hay que destruirla y empezar de cero. En España el Movimiento Comunista (MC) era el partido maoísta más importante pero también había otros como la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), Bandera Roja…
  3. Trotskismo: defiende la abolición de cualquier organismo estatista y mediante una ‘revolución permanente’ se estaría continuamente vigilando no apartarse de los postulados originales. En la España de la Transición la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) era el principal partido trotskista, y en la actualidad los sectores de Podemos que provienen de Izquierda Anticapitalista.
  4. Marxismo libertario: defiende el Estado como forma transitoria de organizar la sociedad, pero propone una organización federal y un gobierno no autoritario. El POUM, en los años 30, y alguno de los grupúsculos surgidos del Movimiento 15-M, en la actualidad, representan esta corriente.
  5. Anarquismo: propugna la desaparición del Estado, niega la democracia representativa y está contra la existencia de los partidos políticos. Por eso no hay partidos anarquistas, sino sindicatos (CNT-AIT, CGT) y organizaciones armadas (FAI). Aunque en los años 30 surgió un curioso ‘partido anarquista’, el Partido Sindicalista de Ángel Pestaña.

A mediados del siglo XX surge una ‘izquierda democrático-reformista’ que propugna que el principal marco de actuación deben ser las elecciones libres, la acción parlamentaria y las reformas progresivas y con amplio consenso en amplios sectores sociales. Se subdivide en dos principalmente:

  1. Socialdemocracia: persigue la consecución de la igualdad social dentro de una democracia liberal y un estado social de mercado. En España el partido más relevante que encarnaba esta tendencia era el PSOE desde 1974 a 2004 cuando Jose Luis Rodríguez Zapatero lo escoró a su izquierda y hacia una permisividad con los nacionalismos más extremistas que no ha corregido Pedro Sánchez, y que estamos por vez si después de mayo alguno de los otros dos candidatos a primarias para la Secretaría General son capaces de enderezar. Hasta entonces España está huérfana de un partido realmente vertebrador del Estado y que tome una posición frontalmente enfrentada a los nacionalismos, los mayores enemigos de la igualdad en este siglo XXI.
  2. Eurocomunismo: surgió en los 60 cuando los partidos comunistas occidentales se distancian de la órbita soviética y admiten el sistema parlamentario. En España Santiago Carrillo, con un oscuro papel en la Guerra Civil, es el gran artífice de llevar al PCE por esta senda. El ‘eurocomunismo’ está muy relacionado con el ecosocialismo —lejos de los desmanes medioambientales que provocaron los regímenes comunistas—, donde Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) y Equo son los máximos exponentes españoles.

Se puede decir que la política keynesiana —política económica de corte socialdemócrata— fue un intento de salvar el capitalismo y la democracia frente a las otras dos soluciones que se proponía: derribar el capitalismo sacrificando la democracia (comunismo); sacrificar la democracia salvando el capitalismo (fascismo).

Gonzalo Sichar.

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