“Insuficiencia Fiscal”, de Luis de Velasco

Oliver Wendell Holmes Jr. fue durante treinta años juez asociado en el Tribunal Supremo de EEUU. Fallecido en 1935, para todos en ese país fue y es un jurista de enorme prestigio. Seguramente su frase más difundida es la de que “Los impuestos son el precio que pagamos por la civilización”. Quienes siguen esta columna la habrán visto citada en ella frecuentemente. Lo hago así porque me parece perfecta en su sencillez, claridad y absolutamente verdadera y porque creo que es escasamente conocida en nuestro país. Sin impuestos no hay posibilidad de instituciones sólidas, a  la cabeza de ellas el Estado que permitan y, más aún, aseguren, lo que entendemos por civilización, vida civilizada, como lo demuestra la Historia.

Hoy (y siempre, con mayor o menor intensidad) esa afirmación es objeto de controversias. Tema central en todo país no puede quedar al margen de debates teóricos y controversias políticas. Aunque no se discute tanto la existencia del Estado y de sus impuestos como del alcance del ejercicio de esa facultad soberana de gravar bienes y actos de los ciudadanos.

A lo largo del tiempo y, sobre todo desde el comienzo del siglo actual, la tendencia general ha sido la del crecimiento de la presencia estatal en número también creciente de campos de la vid ciudadana. Tendencia que no ha excluido flujos y reflujos, determinados sobre todo por aportes teóricos concretados en opciones políticas. O, en menor medida, por factores exógenos como una guerra o una catástrofe natural.

Esa tendencia tiene una fecha que generalmente sirve como referencia y es la llegada de Reagan a la presidencia de Estados Unidos. Lo que poco después se apellidaba como neoliberalismo se va imponiendo como ideología y como acción política. Nada mejor  una frase del propio Reagan en 1981 “Las siete palabras que más temor me inspiran son: “Soy del gobierno y vengo a ayudarle”. En resumen, menos impuestos, menos regulación. Es decir menos presencia estatal y más poder a los más poderosos. Más ley de la jungla. El impacto mundial es muy grande ya que Estados Unidos es ya entonces claramente la primera potencia mundial tanto económica como intelectualmente. Una de sus consecuencias, la más dañina de la que todavía quedan restos, es la Gran Recesión de mediados de los ochenta iniciada en el sector financiero de Estados Unidos, ya en el reino del “capitalismo de casino”. Nada mejor que una frase del presidente Obama en 2009: “Millones de americanos que han trabajado duro y se han comportado responsablemente han visto dañados sus sueños por la irresponsabilidad de otros y por el fallo del gobierno en la supervisión. Nuestra economía ha sido dañada por ese fallo”. Lo mismo en gran parte del resto del mundo.

La reacción es doble y se puede sintetizar en mayor regulación y supervisión en el sector financiero pero prudencia en el tema impositivo y, más ampliamente, en lo relativo a la intervención del sector público como agente directo en la economía en inversiones porque eso supone siempre incrementos impositivos que llevan a un menor crecimiento económico. Esta puede ser la síntesis de los contrarios a un mayor intervencionismo estatal mediante esa vía. El predominio ideológico y en la opinión pública de esta tesis es indudable. Al menos hoy por hoy. Por razones varias. Nacen y son apoyadas por círculos muy poderosos desde las grandes empresas que cuentan además con terminales mediáticos y de  formadores de opinión. Gran parte de la opinión pública respalda esa posición por esa poderosa influencia, o por ignorancia en un tema complejo y porque a poca gente le gusta pagar impuestos sobre todo cuando ve casos flagrantes de evasión impositiva y delitos por quienes pueden hacerlo y porque ven fallos desastrosos en la otra parte del sistema es decir  en los gastos públicos.

En España parece estar cada vez más clara la realidad de una insuficiencia impositiva y por lo tanto presupuestaria para toda una serie de actuaciones directas, inversoras del sector público en la economía, imprescindibles para un crecimiento económico suficiente, sin estrangulamientos y equitativo. Es un tema que estará de actualidad en los meses inmediatos. Temas como la insuficiente inversión pública (una de las más bajas de la  UE en proporción al PIB), políticas de empleo y de formación profesional, sanidad pública, políticas sociales imprescindibles cuando la desigualdad en renta y riqueza ha aumentado son algunos ejemplos de posibles estrangulamientos, políticas en Investigación y Desarrollo. El PSOE acaba de anunciar la presentación de un documento sobre este tema. No conozco su contenido pero hay que aplaudir la iniciativa en un asunto que es ya urgente. Contará, ya cuenta, con opiniones poderosas en contra. Frente a ello habrá que desarrollar una densa labor didáctica así como incluir medidas, también urgentes, en la vertiente del gasto público  Mucho que reformar ahí también. Tampoco ahí es sencillo. Muchos intereses en contra. Pero en eso consiste gobernar: en decidir y no en quedarse quieto, impávido.

Autor: Luis de Velasco
Fuente: https://www.republica.com/el-replicante/2018/01/10/insuficiencia-fiscal/

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