“Laberinto de pensiones”, por Luis de Velasco

La salida a la calle de nuestros mayores y sus protestas en toda España han logrado situar en primer plano uno de los más graves problemas que enfrentamos como sociedad civilizada como es el tema de pensiones públicas y dignas y su subsistencia.

El vaciamiento de la llamada “hucha de las pensiones” muestra con crudeza y realidad esa gravedad. El peso demográfico de cada vez más personas mayores con creciente esperanza de vida entre las más altas del mundo y el descenso de la cuota de las poblaciones jóvenes ocurren simultáneamente agravando la realidad actual y, algo olvidado (se manifestaban pocos jóvenes) y de enorme gravedad como es  la viabilidad del sistema en unos pocos años. Se insiste por algunos en la necesidad de políticas de fomento de la natalidad. Pero fomento para qué, para incrementar las filas de jóvenes parados o, en el mejor de los casos, precarios sin perspectivas de mejora, engrosando el moderno “lumpenproletariado”. Crear trabajos no precarios puede (solo  “puede”) fomentar la natalidad  pero basta un vistazo a la actualidad para ver que no estamos en eso, ni de lejos. Estamos en “desincentivo de la natalidad”.

Crear puestos de trabajo muchos y bien pagados debe permitir mayores ingresos por cotizaciones pero esa segunda y clave condición de “bien pagados” es lo que no ha ocurrido estos años sino todo lo contrario con el resultado sabido: no hay dinero para pagar pensiones dignas y repito, las perspectivas inmediatas son peores. Las mediatas seguramente también lo son salvo soluciones por encontrar y que no son las apuntadas de planes privados. Este es un tema que  debe encarar  y resolver el sector público o sea “los políticos”. Es su responsabilidad.

Admitamos que el tema es muy complejo, hay factores de muy diverso tipo. Aunque el diagnóstico es sencillo: se trata de que haya más dinero para las pensiones. Tan sencillo como la definición de jugar al futbol:”Se trata de pasar el balón al compañero que está mejor situado”. A partir de ahí, las dificultades, porque, y volvemos a las pensiones, ¿cómo lograr ese más dinero? Una vía es la de salarios más altos, algo importante también para el crecimiento de la economía. Se ha ido abriendo paso y eso es importante, que eso es posible, incluso recomendable, Un reciente estudio mostraba que en nuestro país en estos recientes años de crisis han sido las pensiones de nuestros mayores el mayor sostén de los hogares por encima de los ingresos salariales. Atención: esto no ha sido por la abundancia de las pensiones sino por la escasez de los salarios. De modo que un aumento salarial y mejoras en las contrataciones son vías a transitar para un aumento de las cotizaciones y hasta con un posible y deseable aumento d los ingresos presupuestarios, otra vía a explorar y decidir para el pago de las pensiones. ¿Esto quiere decir “subir los impuestos”? Afirmación arriesgada en nuestro país. Basta decir eso (o insinuarlo o incluso ni eso) para que se te echen encima comentaristas, “influencers” y demás paisanaje. O para que te ignoren. El otro día vi en la tele un debate de “analistas “sobre el tema de las pensiones y nadie nombró la posibilidad de financiación, al menos parcial, por esta vía presupuestaria, sintomático. O no entra en su esquema mental o no se atreven a nombrar la bicha.

Precisemos: no se trata de subir los impuestos sino de, asumida la necesidad de la opción presupuestaria, tratar de lograr un mejor diseño y una mejor gestión tanto de los ingresos presupuestarios como de los gastos. Márgenes hay en ambos casos. Como hay muchos y muy valiosos estudios e informes al respecto. Lo que hay que hacer es decidir, optar y en eso consiste el gobernar porque todo tiene su coste pues sabemos que “en la economía no hay comidas gratis”, siempre hay límites. Pero también hay intereses muy poderosos que enfrentar tanto en materias impositivas como en los gastos. Hay muchas injusticias en ambos casos que hay que subsanar si creemos de verdad en un estado social y democrático. Algunas de ellas requieren cooperación internacional, caso por ejemplo de los paraísos fiscales lo que aumenta la dificultad. Pero otros, sobre todo en el gasto público, son temas internos. Por poner un ejemplo: ¿Es compatible nuestro Estado de las Autonomías tal como va con esta imprescindible reforma con aportes presupuestarios en las pensiones públicas? No tengo respuesta (pobre de mí) pero creo que meditar aquí y ahora sobre eso puede ser de interés. Quizá ya se esté haciendo.

 

https://www.republica.com/el-replicante/2018/02/27/laberinto-de-pensiones/

Luis de Velasco

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