“El día después de la huelga antifeminista” por Rafael Rodríguez

Nuestra amiga Lola trabaja de cajera para un gran supermercado, aunque como ella dice, lo de trabajar es como echar, a diario, la primitiva. A veces la llaman y si no hay faena, se vuelve a su casa sin un euro. Recuerda mucho a aquellas plazas de los pueblos de España en la que se concentraban los jornaleros a la espera del camión que les diera trabajo. No es una imagen tan lejana, si pensamos en el tratamiento que, en ocasiones, se dispensa a la inmigración. Lola es madre soltera y sus padres le ayudan. Dentro de lo que cabe, dice tener suerte. Su amiga Nerea limpia a destajo habitaciones de hoteles y comienza a tener problemas de espalda. No sabe qué sería de ella si tuviera que operarse. Lola y Nerea conocen a compañeros hombres que también padecen los rigores de una sociedad desigual, donde la brecha entre capital y trabajo se agranda de forma tanto sostenida como desesperanzadora. Carlos se quería buscar la vida de repartidor aprovechando las posibilidades de Internet. Sin embargo, ahora parece que va a tener que pagar para poder trabajar. Y es que en las últimas décadas, y con el progresivo desmantelamiento del Estado del bienestar, las cosas están cambiando mucho, pero no siempre a mejor.

El derecho de huelga ha sido producto de una conquista en la que el movimiento obrero ha invertido tiempo y sangre. Los derechos son productos del esfuerzo y de determinadas coyunturas que los favorecieron. El derecho a la huelga está vinculado a la clase. No es una cuestión de índole identaria con la que se pueda frivolizar. Tampoco se debiera discutir la existencia o no de desigualdad de género, como hace la derecha. Es evidente que la desigualdad existe.  En España se han producido avances respecto a la inmensa mayoría del resto del mundo donde esta desigualdad, como otras, es lacerante. Trata, situaciones de semiesclavitud, matanzas o sumisión total a órdenes patriarcales, en ocasiones, regidos por la religión muestran un panorama muy adverso para las mujeres en pleno siglo XXI. Pero las mejoras en España no debieran servirnos para olvidarnos de que subsisten estructuras patriarcales que limitan y reducen las expectativas de las mujeres. También los hombres se ven afectados por un patriarcado que impone modelos de masculinidad repudiables. Algo tan sencillo como decir “yo ayudo a mi esposa en las tareas domésticas” nos muestra la desigualdad estructural de forma diáfana. Y es que los hombres no deben “ayudar”, sino ser corresponsable de las mismas. El cuidado de los hijos y ancianos, el trato laboral discriminatorio, especialmente en el sector privado, o los asesinatos machistas son problemas que la sociedad española debe enfrentar.

Como personas de izquierda no podemos ignorar o hacer abstracción de las condiciones materiales que afectan a las desigualdades de género. El problema está vinculado con un modelo hegemónico de relaciones sociales y económicas injusto que golpea al conjunto del trabajo. El feminismo nace vinculado al movimiento obrero. No podemos olvidar los orígenes históricos de la propia conmemoración del 8 de marzo. Al realizar una huelga identitaria, se anula las diferencias entre mujeres y se hace un flaco favor a las justas reivindicaciones que se plantean en este día. Los problemas de una mujer negra inmigrante, no se parecen mucho a los de una alta directiva de empresa. Los problemas de Carmen no son los mismos que los de Ana Patricia Botín. Igualar a todas las mujeres a través de una huelga es reaccionario y conservador. El feminismo postcolonial lleva décadas criticando posturas del feminismo liberal que ocultan las dificultades que mujeres pertenecientes a una clase o etnia tienen para acceder a la educación o al trabajo. Cuando se habla de feminismo como algo monolítico se cae en un grave error. El feminismo es una rica tradición teórica y de activismo que engloba diferentes corrientes y aplicaciones a diversas disciplinas del conocimiento. Existe un feminismo socialista, postcolonial o liberal, pero también una metodología o una teoría jurídica feminista. También hay feminismos que identifican al hombre como el enemigo y hacen abstracción de las condiciones materiales y sociales para recrearse en una dialéctica tan identitaria como estéril.

Fue precisamente, bell hooks, una de las filósofas feministas más importantes de la actualidad, la que publicó un libro en el que se decía que el feminismo es para todo el mundo. Desde su perspectiva, el feminismo nos ayuda a contextualizar los problemas y relacionarlos entre sí. Cosa de la que huyen modelos idealistas y neoliberales. Una huelga como la planteada es esencialmente regresiva. Va contra el corazón del derecho de huelga: la clase. Vivimos en una sociedad patriarcal con un modelo de relaciones socioeconómicas neoliberal. El 8 de marzo está precisamente para denunciar esta situación, pero no para hacer un happening que puedan instrumentalizar partidos que no levantan cabeza en las encuestas. Simplificar el feminismo es despreciarlo. Identificar el feminismo con lo que nos dice la tertuliana de guardia del duopolio televisivo es insultar un pensamiento rico y una movilización histórica fundamental. Afirmar, como han dicho las convocantes ligadas a la falsa izquierda en descomposición, que este 8 de marzo empieza el cambio real por la igualdad no solo es un exceso irresponsable, sino una muestra de desprecio intelectual a las mujeres y hombres explotados.  ¿Es que el día 9 se cambia la legislación laboral? ¿Es que se establecen partidas presupuestarias que hagan más justo nuestro modelo económico? ¿Es que mañana se controlan a las grandes corporaciones? La última crisis ha golpeado a los trabajadores de manera general y a las mujeres trabajadoras de forma especial. Si analizamos los Presupuestos Generales del Estado de los últimos años se entenderá que una cosa es la retórica a favor de la mujer y otra muy distinta consignar las partidas que ayuden a las mujeres en peor situación sociolaboral. Buena parte del movimiento feminista ha sido tradicionalmente refractario a las consignas huecas o los mensajes grandilocuentes de mercachifles, cuyo fin único es mejorar diez escaños en la próxima encuesta. La epistemología feminista se nutre de la experiencia de las mujeres y su crudeza, a lo largo de generaciones, dota a su teoría del conocimiento de materialidad y concreción. Nada de neo-cuentos de hadas. Si se quiere avanzar en la igualdad, se tienen que hacer políticas específicas y con una memoria económica. Lo demás es propaganda.

Hoy 8 de marzo de 2018 todo sigue igual. El mundo no se ha parado. Los periódicos y las estrellas del duopolio televisivo derrochan adjetivos después de la movilización, pero saben que mañana algunas mujeres tendrán vedado el acceso al trabajo porque pueden quedarse embarazadas, otras morirán a manos de sus parejas y muchas vivirán, junto con sus compañeros varones, condiciones laborales abusivas. Cuando lleguen a casa, les tocará trabajar el doble, mientras el duopolio televisivo les programa 50 sombras de Grey o cualquier teleserie que refuerce los valores patriarcales, que una cosa es conectar con la manifestación y otra el negocio. Algunas de ellas, tomarán pastillas para dormir, que es la herramienta farmacológica con la que el modelo cultural vigente controla la desesperanza de muchas mujeres, ante una sociedad que ni las entiende, ni las respeta. Como dijo Nora, la protagonista del drama decimonónico Casa de muñecas, antes de abandonar a su marido: “no, no comprendo nada. Pero quiero llegar a comprender y asegurarme quién tiene razón, si la sociedad o yo.” Ni victimizaciones, ni celebraciones que no tienen que ver con la realidad. El 8 de marzo es un día de reivindicación. El feminismo es para todo el mundo. El día 9 es un buen día para continuar luchando por la igualdad y la libertad desde una izquierda real que honre su tradición teórica y práctica.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s